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Decisiones

Vidas de café

 
Volando alegremente se dirigía a su destino. Le encantaba volar.
 

Hacía mucho tiempo que quería hacer ese viaje. Le gustaba imaginarse disfrutando mil aventuras en su próximo destino.

Aunque no sabía porque, pero algo le intranquilizaba, le faltaba alguna cosa, pero por mucho que se esforzara no conseguía recordar que era.
Intentó pensar en otra cosa para no obsesionarse y se imaginó haciendo todo lo que le gustaba cuando quisiera, sin ataduras y sin ningún tipo de carencia.
 
Tener tiempo para todo, tener suficiente dinero para vivir como quisiera y sobretodo despreocuparse de todo lo que le inquietaba.

 
Estaba sumido en un estado de euforia, nunca antes se había sentido así.
No había tomado ningún estupefaciente que le hiciera pensar que fuera la causa de ese estado en el que estaba sumergido.
Hizo un repaso mental de todo lo que haría a la llegada a su destino. Pero en seguida pensó que tampoco quería sentirse obligado a realizar ninguna cosa por el mero hecho de haberlo planeado.

 
Con los años descubrió que la mayor parte de todas las cosas que había hecho tenían un mejor resultado cuando eran producto de sus decisiones improvisadas. Tanto en su vida laboral como en la personal.

 
Así fue, como emprendió el viaje, sin más, sin preparativos, solo con lo puesto y decidido a vivir la aventura de su vida hasta el fin de sus días.





 
Así lo decidió y así sería. Olvidando cualquier tipo de apego fuera del tipo que fuera, familia, trabajo, posesiones, malos y buenos recuerdos. Todo. Nada.

 
Así era su nuevo Él. Despidiendo a su Él pasado. Para siempre. Para nunca.

 
Tenía muy claro lo que no quería y a partir de ya, solo se concentraba en lo incierto y en todo lo desconocido.

 
Adaptación e improvisación eran su presente inmediato. Resetear la mente su objetivo, aunque supuso que eso quizá le costaría un poco más.

Estaba completamente decidido a ser en todo momento. Nada ni nadie le impediría ser Él. Sin complejos, sin normas, sin redes.





 
Y volando, con ese estado de extrema euforia, se percató que algo le faltaba, sin equipaje, sin……. ¡avión!, volaba sin nada, solo, como una gaviota planeando por el mar, pero firmemente decidido a no parar porque si lo hacía todo se acabaría.

 
Su objetivo era continuar en ese camino, con decisión, con fuerza y dejar de mirar hacia atrás.

Cuando tomes una decisión, se firme y constante y acepta todas las consecuencias, y si caes vuélvete a levantar.



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